No logro crear sin las manos manchadas.
Yo deseaba hacer maravillas, sacar hasta del polvo algo digno de contarse, y me encuentro incapaz de sacar algo de mí que no haya probado sal.
Se repite mi tortura, se repite incesante, se repite como si fuese original de su parte hacerlo.
Ya no sé si me golpea la realidad, o la certeza sin argumento, o la vida, o el karma, o todo, o nada.
Ya no sé si me golpea algo, pero me quema la piel por el contacto.
Se repite.
Se repite.
Se repite.
Se repite y se repite.
Mis ojos aún no ven las estrellas con las que sueño, tras mis lágrimas hay cientos de sonrisas, tengo fuerzas, poseo la esperanza suficiente para creerme esta locura.
Pero se repite.