Vivir no debería ser tan duro.
Las lágrimas no deberían caer tan fácil.
Todos deberían poder ser salvados. Ayudados.
Hay gritos de auxilio por todas partes. ¿Por qué no podemos hacer nada?
Se me hace insoportable.
"Quiero cambiar el mundo."
No quiero darle razón a quienes no han creído en mí. Ingenua, inocente, viviendo con la cabeza en las nubes, han dicho. No me importa, porque no creo que sea de esa manera.
Pero, ¿qué hacer?
Quiero llegar a todos, a cada ser, ayudarlos. Sí, quiero cambiar el mundo; salvarlo.
¿Es imposible? No quiero pensar así.
Todo lo que poseo es esta determinación. Carezco de medios para lograrlo, no tengo talentos ni recursos ni ideas, y ni siquiera sé qué debería ser hecho para traer sonrisas a esta vida.
Me dicen que empiece por mí. ¿Es tan malo desear hacia afuera?
Sí, mi interior, lo sé. Pero es que no estoy tan rota como piensan, no es oscuridad lo que me llena. Puedo ayudar, quiero hacerlo.
Realmente quiero.
Estoy harta de esta silla, de estas paredes, de estas cadenas, de tantas miradas espectantes y ansiosas. Desconozco lo que me atrapa, pero no siento la libertad que sé que poseo. ¿Por qué sigo aquí, quieta? No lo comprendo.
Lo único que me queda es esperar, y quizás, con algo de suerte, los árboles me cuenten su secreto. Y es que no cualquiera conserva sus colores en el invierno.
abril 28, 2015
abril 26, 2015
La racionalidad dice...
Lo noté. Lo había notado antes, pero esta vez soy consciente de haberlo hecho.
Me desagrada ver lo cobarde de mis propios actos, me lo reprocho.
Detesto más la casi certeza de que lo haré de nuevo.
No es por no quererte que no te quiero; es por egoísmo.
Y no sólo creo entender, sino que me parece que fue lo mejor que no me hayas elegido. No haber sido una opción siquiera parecía cruel, pero va encajando.
No creo que llegues a leer esto, y si lo haces, no dirás nada sobre ello. Otra vez.
Lo que fue ya fue, mas no se va. Sigue, por lo menos aquí.
Hubiese querido que supieras tantas otras cosas... como lo curioso que es que salgan dos lágrimas a un tiempo, y luego dos más.
Es una sincronía mágica.
Me desagrada ver lo cobarde de mis propios actos, me lo reprocho.
Detesto más la casi certeza de que lo haré de nuevo.
No es por no quererte que no te quiero; es por egoísmo.
Y no sólo creo entender, sino que me parece que fue lo mejor que no me hayas elegido. No haber sido una opción siquiera parecía cruel, pero va encajando.
No creo que llegues a leer esto, y si lo haces, no dirás nada sobre ello. Otra vez.
Lo que fue ya fue, mas no se va. Sigue, por lo menos aquí.
Hubiese querido que supieras tantas otras cosas... como lo curioso que es que salgan dos lágrimas a un tiempo, y luego dos más.
Es una sincronía mágica.
Dosis: tres veces por lágrima.
No hay conexión, no existe ni llegará a darse.
Pero veo sus sonrisas, y sonrío. Oigo sus voces, y quisiera cantar.
¡Lo hacen ver tan divertido!
Poseen expresiones únicas, brillantes, que transforma en efervescente la alegría que tengo dentro. Sí, suena a locura, y así se siente. Pienso que debería ser contagioso; no, no lo que hacen, sino lo que transmiten.
Todos deberíamos tener, como mínimo, una cosa que nos haga resplandecer de aquella manera. Y debería durar tanto como queramos.
No por utopía; por justicia.
Pero veo sus sonrisas, y sonrío. Oigo sus voces, y quisiera cantar.
¡Lo hacen ver tan divertido!
Poseen expresiones únicas, brillantes, que transforma en efervescente la alegría que tengo dentro. Sí, suena a locura, y así se siente. Pienso que debería ser contagioso; no, no lo que hacen, sino lo que transmiten.
Todos deberíamos tener, como mínimo, una cosa que nos haga resplandecer de aquella manera. Y debería durar tanto como queramos.
No por utopía; por justicia.
abril 25, 2015
Muñecos de papel.
Las palabras son peligrosas. Se les usa sin conocer el potencial que poseen, se dicen, se escriben, se piensan; incluso se busca mejorarlas.
No puedo quitarme el desagrado de verlas ser manipuladas por corazones que parecen vacíos, y mentes que no se muestran dispuestas a complejas experiencias. Juegan fácil, predecible, aburrido.
¿Exagero? Pueden culparme, soy exigente; inconformista por naturaleza, podrían decir.
¿Acaso no es así más interesante?
Me pinto de los colores que se me van antojando, y descuiden, puedo verles en cada tono que elijan. Pero este no es, ni será, sitio para buscar adornos. Échenme la lírica encima, que no me derrumbo; aquí no queda espacio para sentimientos de tinta.
No va en lo que escribes; lo que sientes al hacerlo lleva impregnado la magia.
No puedo quitarme el desagrado de verlas ser manipuladas por corazones que parecen vacíos, y mentes que no se muestran dispuestas a complejas experiencias. Juegan fácil, predecible, aburrido.
¿Exagero? Pueden culparme, soy exigente; inconformista por naturaleza, podrían decir.
¿Acaso no es así más interesante?
Me pinto de los colores que se me van antojando, y descuiden, puedo verles en cada tono que elijan. Pero este no es, ni será, sitio para buscar adornos. Échenme la lírica encima, que no me derrumbo; aquí no queda espacio para sentimientos de tinta.
No va en lo que escribes; lo que sientes al hacerlo lleva impregnado la magia.
abril 23, 2015
Letras.
Está hecho, pensado, resuelto, pensado otra vez, y pensado nuevamente. Cinemática mental incluida.
Entonces, ¿qué lo detiene?
Es un desperdicio, además de aburrido.
Hay tantos mundos naciendo a cada minuto, burbujean en miles de colores, estallan y giran, ayudan a otros a nacer. Deberían verse, avanzar, pero se estancan. Y de a poco se desvanecen.
Lo he visto tantas veces que la repeticion ya es automática.
Quizás apuntaba demasiado alto...
Pero está hecho, repito, ¡hecho! Debería ser ya... y no es.
Tensión, en eso se convierte. Una frustración helada, punzante por momentos, se me sube a la cabeza y me presiona con fuerza, devastando mis ideas.
Lo tenía. Y lo perdí, no sé dónde ni cómo ni cuándo, pero ya no está. No lo encuentro.
Y lo quiero de regreso.
Entonces, ¿qué lo detiene?
Es un desperdicio, además de aburrido.
Hay tantos mundos naciendo a cada minuto, burbujean en miles de colores, estallan y giran, ayudan a otros a nacer. Deberían verse, avanzar, pero se estancan. Y de a poco se desvanecen.
Lo he visto tantas veces que la repeticion ya es automática.
Quizás apuntaba demasiado alto...
Pero está hecho, repito, ¡hecho! Debería ser ya... y no es.
Tensión, en eso se convierte. Una frustración helada, punzante por momentos, se me sube a la cabeza y me presiona con fuerza, devastando mis ideas.
Lo tenía. Y lo perdí, no sé dónde ni cómo ni cuándo, pero ya no está. No lo encuentro.
Y lo quiero de regreso.
abril 14, 2015
Tiro al blanco.
Cómo podría pretender llenarte las horas, los días, si se me escapa la luz en cada parpadeo.
En una fuente de sonrisas, divido mi realidad; dentro y fuera se mezclan, mas, fundidos, siguen fluyendo separados.
Por momentos, como cauce tormentoso, el exterior devora, una a una, esas partículas brillantes que quisiera sembrar. Es de mortales, supongo, la caída. Sin embargo, otras veces, los anhelos me protegen, se convierten en sólidos escudos cristalinos. El camino se ve claro, no hay pérdida real.
Pero en el cambio constante anida el caos, y su belleza es temida.
En una fuente de sonrisas, divido mi realidad; dentro y fuera se mezclan, mas, fundidos, siguen fluyendo separados.
Por momentos, como cauce tormentoso, el exterior devora, una a una, esas partículas brillantes que quisiera sembrar. Es de mortales, supongo, la caída. Sin embargo, otras veces, los anhelos me protegen, se convierten en sólidos escudos cristalinos. El camino se ve claro, no hay pérdida real.
Pero en el cambio constante anida el caos, y su belleza es temida.
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