abril 28, 2015

Anhelo.

Vivir no debería ser tan duro.
Las lágrimas no deberían caer tan fácil.
Todos deberían poder ser salvados. Ayudados.
Hay gritos de auxilio por todas partes. ¿Por qué no podemos hacer nada?
Se me hace insoportable.
"Quiero cambiar el mundo."
No quiero darle razón a quienes no han creído en mí. Ingenua, inocente, viviendo con la cabeza en las nubes, han dicho. No me importa, porque no creo que sea de esa manera.
Pero, ¿qué hacer?
Quiero llegar a todos, a cada ser, ayudarlos. Sí, quiero cambiar el mundo; salvarlo.
¿Es imposible? No quiero pensar así.
Todo lo que poseo es esta determinación. Carezco de medios para lograrlo, no tengo talentos ni recursos ni ideas, y ni siquiera sé qué debería ser hecho para traer sonrisas a esta vida.
Me dicen que empiece por mí. ¿Es tan malo desear hacia afuera?
Sí, mi interior, lo sé. Pero es que no estoy tan rota como piensan, no es oscuridad lo que me llena. Puedo ayudar, quiero hacerlo.
Realmente quiero.
Estoy harta de esta silla, de estas paredes, de estas cadenas, de tantas miradas espectantes y ansiosas. Desconozco lo que me atrapa, pero no siento la libertad que sé que poseo. ¿Por qué sigo aquí, quieta? No lo comprendo.
Lo único que me queda es esperar, y quizás, con algo de suerte, los árboles me cuenten su secreto. Y es que no cualquiera conserva sus colores en el invierno.

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