Las palabras son peligrosas. Se les usa sin conocer el potencial que poseen, se dicen, se escriben, se piensan; incluso se busca mejorarlas.
No puedo quitarme el desagrado de verlas ser manipuladas por corazones que parecen vacíos, y mentes que no se muestran dispuestas a complejas experiencias. Juegan fácil, predecible, aburrido.
¿Exagero? Pueden culparme, soy exigente; inconformista por naturaleza, podrían decir.
¿Acaso no es así más interesante?
Me pinto de los colores que se me van antojando, y descuiden, puedo verles en cada tono que elijan. Pero este no es, ni será, sitio para buscar adornos. Échenme la lírica encima, que no me derrumbo; aquí no queda espacio para sentimientos de tinta.
No va en lo que escribes; lo que sientes al hacerlo lleva impregnado la magia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario