abril 26, 2015

Dosis: tres veces por lágrima.

No hay conexión, no existe ni llegará a darse.
Pero veo sus sonrisas, y sonrío. Oigo sus voces, y quisiera cantar.
¡Lo hacen ver tan divertido!
Poseen expresiones únicas, brillantes, que transforma en efervescente la alegría que tengo dentro. Sí, suena a locura, y así se siente. Pienso que debería ser contagioso; no, no lo que hacen, sino lo que transmiten.
Todos deberíamos tener, como mínimo, una cosa que nos haga resplandecer de aquella manera. Y debería durar tanto como queramos.
No por utopía; por justicia.

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